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que despiertan la atención del público y aumentan la fidelidad a su marca

El turismo y la regionalización continental: cola de león o cabeza de ratón

 

En términos de promoción, el Ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, expresó que trabajará en crear la marca América del Sur para atraer mercados lejanos, con el diseño de itinerarios regionales. La idea es muy buena, sin embargo hay que ponderar varios factores a tener en cuenta.

En primer lugar la oferta turística de los distintos países que integren la marca “América del Sur”, deberán normalizar sus estándares de servicio. Es decir, los parámetros de calidad en cuanto a equipamiento turístico y servicios directamente relacionados con el atractivo o colaterales.

 

En segundo término, los destinos integrantes de la marca deberán consensuar fortalezas y debilidades de cada uno de ellos, a los efectos de no superponer productos similares y permitir al turista hacer un itinerario que contemple varios países, en forma racional y con la lógica propia de un plan turístico general y previo.

 

La seguridad no es un tema menor al momento de pensar en un producto turístico, más si se trata de anclar las virtudes de varios destinos en una marca paraguas que los contenga, como “América del Sur”. Por eso el tema de la seguridad del turista y el viajero son fundamentales para que la marca funcione cohesionada. Imagínese que un turista llega al continente y tiene una mala experiencia en uno de los destinos comprendidos en la marca, esa mala experiencia determinará el resto del viaje y la marca se verá afectada en su reputación.

 

En cuanto al factor económico, no nos detendremos en estas líneas a analizar las variables macro y micro de cada país y del tipo de cambio que también deberán ponderarse, si se quiere llegar al éxito en todo lo que abarque la marca regional.

La idea de crear una marca “América del Sur” no es sencilla, habida cuenta de las diferentes idiosincrasias involucradas, formas de ver al mundo, pero por sobre todas las cosas, diferentes visiones sobre cómo entender al fenómeno y al negocio turístico.

 

Argentina no puede resolver el binomio “calidad-precio” de una manera satisfactoria, ya que el empresario local pretende “salvarse” ofreciendo servicios con altos precios, sin considerar el tipo de turista y menos, el tipo de servicio.

De esta forma, vemos cómo ante la menor ventaja con el tipo de cambio, el turista elige destinos donde la oferta de servicios es muy superior a la que ofrece el empresario argentino.

 

Si el empresario argentino no piensa al turismo como una actividad a largo plazo y que sea competitiva desde la calidad, respecto de la competencia extranjera, siempre estará en desventaja para integrarse a un modelo conjunto de oferta regional a nivel de continente.

 

Cola de león o cabeza de ratón

La gestión del Ministro Santos tiene todo un desafío por delante: para poder llegar a concretar el proyecto de una marca “América del Sur”, deberá equilibrar las variables antes expuestas y otras que aparecerán producto de un diagnóstico certero.

El Estado Nacional deberá trabajar en equilibrar la relación “calidad-precio” de tal forma que el turista no se sienta estafado en el servicio que recibe.

 

Tal vez Argentina deba poner el foco en las experiencias que se pueden diseñar a partir de las culturas locales (historia, gastronomía, costumbres) de las provincias y de las actividades que permiten la heterogeneidad de sus paisajes, para complementarse con la oferta de los otros países integrantes de la marca regional.

 

De esta manera, Argentina podrá negociar con sus pares las condiciones, deberes y obligaciones que no releguen al país, dentro de la marca, o que beneficien solo a los que poseen más recursos turísticos, en detrimento de los intereses argentinos.

Sin pretender hacer analogías, vemos cómo en proyectos de integración como la Unión Europea y por qué no, el Mercosur, existen Estados ganadores y perdedores, o por los menos en desventaja al momento de obtener réditos.

La marca “América del Sur” es promisoria, con muchas dificultades a resolver, pero factible. La Argentina comienza un cambio que genera las condiciones necesarias para el crecimiento y el desarrollo.

 

Cómo se integre y desde qué lugar, si como “cola de León” o “cabeza de ratón”, es el desafío del Ministro, que posee la idoneidad, experiencia y voluntad necesarios para hacer de la marca “América del Sur” una realidad que le permitirá a la Argentina potenciar sus recursos turísticos como nunca antes en su historia.

 

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